Más de mil maestros y maestras jubilados de escuelas católicas dejarán de recibir sus pensiones en junio de este año, cuando el sistema llegue a su fin por problemas de liquidez, tras la determinación de al menos 20 directores y directoras que componen la mitad de las escuelas participantes.

El asesor legal de la Superintendencia, Frank Zorrilla, comunicó a EL VOCERO que el sistema se había tornado insostenible debido a que los ingresos de $80 mil mensuales por aportaciones patronales no daban abasto para cubrir las obligaciones de $300 mil mensuales en beneficios de 1,025 jubilados. Esto reflejaba un déficit operacional de $2.6 millones anuales.

Luego de tres reuniones con la superintendente Ana Cortés Crespo, la mayoría de los directores y directoras de las 43 escuelas participantes votaron a favor de la terminación del plan en una reunión a principios de este mes.

La aportación mensual que hacían las escuelas como patronos participantes rodeaba el 2% del salario magistral, a la vez que aportan el 7.5% que corresponde por seguro social. Una carta de la Arquidiócesis explicaba que los patronos participantes en su mayoría se han visto afectados por la crisis económica que vive Puerto Rico “por lo que aumentar sustancialmente las aportaciones al plan no era factible”.

La financiación del plan dependía enteramente de las escuelas, ya que no se requería aportación de los maestros ni la Iglesia.

“Los fondos se fueron agotando por el decrecimiento en número de escuelas participantes, y por el crecimiento de retirados”, expresó Zorrilla. Las escuelas participantes se disminuyeron de 63 a 43, entre otras cosas por el cierre de siete escuelas que ocurrió hace de seis a ocho años. Al cierre de esta edición, no se pudo ofrecer los datos de la matrícula estudiantil y el aumento de retirados.

La Superintendencia ofreció orientación a los patronos interesados sobre los planes de contribución definida, conocida como 401K.

“Esto es un problema serio y todas las personas involucradas directa o indirectamente en esta situación se verán afectadas. Hay que buscar las alternativas para mitigar el impacto”, reconoció el licenciado Zorrilla.

La terminación del sistema de retiro significa que miles de maestros y maestras se quedarían sin un ingreso de alrededor de $900 mensuales con el cual contaban para planificar su vida tras 20 o 30 años de servicio.

Algunos maestros consultados por este diario quedaron, sin embargo, insatisfechos con la carta emitida la semana pasada porque no detalla adónde fueron a parar las aportaciones que se hicieron a su nombre durante décadas de servicio, ni las medidas cautelares que se tomaron ante la anticipación de una crisis que se ha extendido ya durante diez años.

“Queremos transparencia”, mencionó una maestra de historia de uno de los colegios afectados.

 

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